miércoles, 21 de mayo de 2008

explotacion laboral de la nñezi

EXPLOTACIÓN LABORAL DE LA NIÑEZ
Por: Santiago Correa Jaramillo
Existen en el mundo alrededor de 40 millones de menores que trabajan en fábricas, en la agricultura, en la minería, en pequeñas industrias, en talleres de artesanía, en tiendas o como vendedores ambulantes. En los países en vías de desarrollo, las causas esenciales de este fenómeno son el atraso económico, la supervivencia de las familias, el brusco descenso del índice de escolaridad de los niños a partir de los 11 o 12 años de edad, y el aumento de la población.

La trata de niños, sea esta interna, entre países o entre continentes, está muy relacionada con la demanda de mano de obra barata, dócil y maleable en algunos sectores y entre algunos empleadores. Cuando se da, las condiciones de trabajo y el tratamiento a que son sometidos los niños y niñas violan sus derechos humanos, ya sea porque se trata de ambientes inaceptables o porque los niños y niñas realizan trabajos peligrosos para su salud y desarrollo. Estas formas van desde el trabajo doméstico infantil, la explotación sexual comercial, el tráfico de drogas, la vinculación de niños a conflictos armados, y otras formas explotadoras y prácticas similares a la esclavitud en el sector industrial

Las largas jornadas y las penosas condiciones en que estos niños realizan su trabajo impiden su acceso a la educación, los agota física e intelectualmente y, al mismo tiempo, provocan graves efectos socioeconómicos, como el aumento del desempleo en la población activa, pues estos menores ocupan el puesto de trabajo de la población adulta

Sólo los hijos de las familias pobres trabajan, pues todos ellos se encuentran en una situación de carencia. La explotación infantil está en estrecha correlación con la distribución injusta de la riqueza y aumenta cuando se dejan solas a las familias para afrontar su pobreza. Sin escuelas y sin sanidad gratuitas, sin seguridad social, para satisfacer sus necesidades básicas las familias deben pedir a todos sus miembros la colaboración para lograr sobrevivir.

Las empresas prefieren a los niños porque se les puede explotar mejor. Los gobiernos son a menudo cómplices directos o indirectos, pues permiten que los trabajadores adultos perciban salarios insuficientes para mantener a sus familias -el mismo salario mínimo legal, en la mayor parte de los países garantiza un poder adquisitivo ínfimo.

Las consecuencias del trabajo para la salud de los niños son muy graves. Sufren lesiones visuales y óseas, deformaciones, numerosos accidentes, muerte temprana... Gran parte de los niños sometidos a trabajo forzoso no llega nunca a los 12 años. Muchos niños sufren trastornos de estómago o dolores de cabeza como consecuencia de su aislamiento emocional. Otros parecen retardados física y psíquicamente, sin que en realidad lo sean.

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